ISEND

"Cada vez es menos necesario abandonar el entorno rural para trabajar, incluso en sectores altamente tecnológicos"

José Manuel Bernárdez

CTO y socio fundador

Atrás

ISEND

Entrevistamos a José Manuel Bernárdez, CTO y socio fundador de ISEND, una empresa vallisoletana financiada por Enisa en 2008, 2012 y 2019 por un importe total de 740.000 euros.

22 de septiembre de 2020

¿Cómo surgió ISEND y a qué os dedicáis?
ISEND es el acrónimo de Ingeniería y Sistemas de Ensayos No Destructivos. La idea comenzó a gestarse el año 2000, aunque no es hasta 2006 cuando se materializa la idea. En aquel momento éramos dos jóvenes ingenieros que vimos la oportunidad de crear una empresa tecnológica con la que desarrollar, comercializar e instalar equipos e instrumentos de ensayos no destructivos en un mercado completamente globalizado y muy copado por las grandes compañías.
Y lo logramos, ya que en la actualidad desarrollamos, fabricamos e instalamos equipos de ensayos no destructivos para el control de calidad en la industria. Principalmente, aplicados a la industria de metalúrgica, siderúrgica y del automóvil.

Para los que somos profanos en la materia, ¿en qué consiste un ensayo no destructivo?
Consiste en diagnosticar la pieza o la materia fabricada sin necesidad de destruirla. Es el equivalente a lo que se hace en el ámbito sanitario, donde para diagnosticar una enfermedad no es necesario practicar una cirugía, basta con hacer una radiografía, un escáner o una ecografía. Ese es el mejor ejemplo para explicar el método del ensayo no destructivo. Creamos instrumentos que analizan los materiales.

¿Por qué una empresa como la vuestra se instala en un pequeño municipio de Castilla y León?
El motivo principal es que, tanto mi socio como yo, tuvimos que iniciar nuestra vida profesional fuera de España, siempre con la ilusión de poder volver algún día y crear aquí nuestro proyecto empresarial. Ambos somos castellanoleoneses y ese es el motivo de elegir esta tierra. 

El hecho de estar instalados en el Parque Tecnológico de Boecillo nos ofrece grandes ventajas, ya que su ubicación ofrece buenas comunicaciones y, el hecho de estar en el campo y la proximidad de diferentes universidades de Castilla y León, lo convierten en un magnífico lugar para desarrollar una actividad empresarial tanto tecnológica como de cualquier otro tipo.

Está claro que el entorno rural, siempre que esté dotado de buenas infraestructuras, no tiene por qué ser un impedimento para emprender, sino todo lo contrario.

¿Qué aporta ISEND a una zona de España que tanto sufre la despoblación, como es Castilla y León?
Aportamos riqueza a la zona, tanto con nuestros impuestos como con los empleos que generamos, además de crear una corriente de atracción entre muchos titulados que cuando acaban sus carreras universitarias no tienen por qué irse a Madrid. Y no somos solo nosotros, aquí hay más empresas tecnológicas. Estar aquí supone dar ejemplo. Se genera tejido empresarial reteniendo el talento y esto implica a su vez que muchas empresas no se vayan fuera.
Aunque una de las cosas importantes que aportamos es el hecho de que estamos aquí, ya que somos un claro ejemplo de que se puede desarrollar un proyecto tecnológico lejos de los grandes núcleos industriales.

¿Quiénes formáis el equipo de ISEND?
Carlos Rodríguez y yo comenzamos en 2006, ahora hemos crecido y somos 30 profesionales, de los cuales el 80 % somos ingenieros y licenciados altamente cualificados. La edad media de los empleados es de 35 años, con una antigüedad media en la empresa de entre cinco y seis años.

Como en las carreras de ingeniería no existe una asignatura específica de la disciplina de ensayos no destructivos, nosotros completamos la formación de los empleados. Un ingeniero recién licenciado tarda más o menos dos años en completar esa formación. El proceso es largo y laborioso, pero debe ser así ya que el talento es el mayor activo de la empresa.

Recientemente hemos incorporado al equipo a siete mujeres; somos conscientes de que aún hay mucho por hacer y estamos intentado convertirnos en una opción real para el talento femenino que finaliza sus estudios superiores.

¿Qué hitos destacáis en vuestra empresa y cómo han influido en su evolución?
El hito más importante fue ser nombrada empresa NEOTEC por CDTI. Esto nos dio credibilidad como proyecto y nos abrió las puertas a la financiación en los momentos iniciales, que es la más difícil de conseguir.

El segundo hito lo logramos al poder probar en una empresa navarra, dedicada a la fabricación de cables de alta tensión, una tecnología a la que habíamos dedicado más de dos años de trabajo..
 
El tercero sucede en 2009, cuando iniciamos nuestra apertura al mercado internacional. Al fin iban de la mano el desarrollo tecnológico y el empresarial.

¿En qué países estáis presentes?
Tenemos instalados equipos en Estados Unidos, Canadá, México, Brasil, Argentina, Sudáfrica, Turquía, Francia, Reino Unido y Polonia. Ahora estamos abriendo mercado en el sudeste asiático; Tailandia y la India.

La primera instalación de ISEND la hicimos en Estados Unidos, seguida de México y Turquía, en 2012. En 2016 instalamos el primer sistema de inspección que combina lo mejor de la tecnología siendo de gran complejidad en Puebla, México.. 

"Si sabemos que tenemos que adaptarnos a una normativa comunitaria que conlleva el cierre de una mina o una central térmica, habrá que intentar adelantarse y generar una actividad alternativa que la sustituya".

Hace unos meses habéis sido galardonados con el proyecto Norris, entre los diez proyectos más innovadores financiados por la RED EUREKA. ¿Qué innovación aporta este proyecto?
Haber sido galardonados con el proyecto Norris supone un reconocimiento a nivel mundial. Está muy focalizado en el uso de los métodos no destructivos y pretende resolver un problema muy habitual en la industria de mecanización, que limita la productividad. Lo que ocurre es que cuando las superficies son mecanizadas, durante el proceso de fresado, empiezan a deteriorase porque son sometidas a elevadas temperaturas.
La idea es que, cuando el proyecto esté disponible, se aplique en cada máquina de mecanizado, haciendo que la industria sea más competitiva.

China, por ejemplo, está produciendo una gran cantidad de acabados en este tipo de maquinaria, lo que supone un grave riesgo para la Unión Europea. Tenemos que ir un paso por delante con estos proyectos y, por parte de Europa quizá ha habido un poco más de sensibilización con la amenaza china y se comprende la importancia estratégica. A grandes rasgos, este sería el proyecto Norris.

¿Cuál es vuestra aportación al mundo rural y al medioambiente?
Nosotros nos dedicamos a la industria siderometalúrgica y derivada, en la que se ha invertido mucho para la reducción de emisiones, dotando de filtros al sistema. Existe un compromiso para la reducción de los consumos y la reutilización de los materiales. Por ejemplo, en el caso del acero, se está reutilizando constantemente y el reto debe ser fabricarlo de una manera más óptima tanto a nivel energético como medioambiental.
La tendencia consiste en producir elementos de calidad a través de procesos más eficientes.

También trabajáis como certificadores de la calidad de los materiales en otros sectores industriales, como es el caso de la certificación de calidad de una prótesis.
Sí, nuestros equipos lo que hacen es discriminar si un producto se puede o no vender, para ello es necesario ofrecer una altísima credibilidad como compañía, pues de ese diagnóstico dependerá que una empresa tenga que desguazar tropecientas toneladas de algún material o no.

Un ejemplo son los tubos de canalización que llevan el combustible de los motores, o los tubos de líquido de freno de los coches; también se revisan con este tipo de tecnologías.

¿Es más fácil emprender en una gran ciudad o en un entorno rural?
En principio, emprender debería depender de la persona y no del lugar.
Obviamente, si es algo relacionado con el sector agrario, rural, ganadero o agroalimentario, será más fácil desarrollar la actividad en el entorno rural. Es cierto que las ciudades están mejor dotadas, pero por el contrario, los alquileres son más caros, los espacios más reducidos y las condiciones del entorno suelen ser peores: la contaminación, el transporte, la vivienda, etc.

En el caso de una empresa tecnológica, como la nuestra, no existe mucha diferencia. El lugar en el que se ubique debe tener lo mínimo: acceso a Internet y comunicaciones para poder trasladarse.
No tenemos una necesidad específica que nos diferencie del resto de sectores, más allá de tener conectividad a banda ancha, pues todos trabajamos con ordenador y con sistemas electrónicos; realmente no existen límites físicos.

En ocasiones, el hecho de escoger el ámbito rural está ligado a una ilusión, en muchos casos los emprendedores inician su negocio en su lugar de origen, como en nuestro caso, bien porque se quiera volver al pueblo y al lugar donde han pasado su infancia o porque quieren cambiar algo y poner su granito de arena para generar riqueza y futuro en la zona.
Creo que la diferencia entre ser un emprendedor rural o un emprendedor urbano va a estar cada vez más difuminada, básicamente porque la única diferencia va a ser el estilo de vida.

La visión que tenemos de un emprendedor rural es la de un pionero que parece que se haya ido a Alaska a emprender, y no es así. Cuando un recién licenciado inicia su carrera profesional piensa en irse a grandes ciudades le puede ofrecer más oportunidades, pues si le va mal siempre podrá cambiar de empresa, pero esto cada vez es menos necesario ya que si tu sector profesional funciona en un entorno digital no debería afectar el lugar donde uno está.
Un emprendedor puede estar al lado de una granja con un ordenador, conectado a banda ancha, haciendo su trabajo.

Por ejemplo, en nuestro caso, durante el confinamiento, el 70 % de la plantilla ha estado teletrabajando y nos hemos adaptado, ya que ha habido infraestructura para hacerlo. La gente tiene en sus casas banda ancha y todos los días hemos tenido conferencias y hemos funcionado perfectamente porque la actividad lo permitía, exceptuando a los empleados del área de fabricación, cuya presencia era necesaria.

Cada vez es menos necesario abandonar el entorno rural para trabajar, incluso en sectores altamente tecnológicos, solo es necesario tener una buena conexión a Internet.  

¿Qué políticas consideras necesarias para emprender en los lugares más afectados por la despoblación?
Te puedo dar mi opinión, pero no soy un experto en el tema. Lo primero que habría que hacer es un análisis en profundidad de las causas. La despoblación es un proceso sucedido durante décadas y décadas y no se ha creado un plan maestro que analice, a nivel nacional, el problema. Hay planes locales y provinciales, pero geográfica y temporalmente exceden de sus competencias; pudiendo paliar la situación durante unos años, pero no durante décadas.

Te pongo un ejemplo: si sabemos que tenemos que adaptarnos a una normativa comunitaria que conlleva el cierre de una mina o una central térmica, habrá que intentar adelantarse y generar una actividad alternativa que la sustituya. La gente que está trabajando en una mina o en una central térmica ya está allí. Las políticas correctas deberían propiciar las condiciones para que las personas que viven en el entorno rural, e incluso en pequeñas ciudades, puedan desarrollar su carrera profesional sin tener que abandonar su vida y su lugar de origen. Hay que evitar que se vayan por falta de recursos. Este planteamiento consiste en anticiparse a estas situaciones.

Es evidente que para emprender en zonas despobladas deben existir unas mínimas infraestructuras como son Internet y transporte. Hay que apoyar el emprendimiento en estas zonas con políticas activas, asesorando a los emprendedores y con ayudas directas e indirectas.

Atraer el talento es uno de los retos. El teletrabajo también es una gran oportunidad, un mínimo de infraestructuras puede generar mucha actividad.

Habéis recibido tres préstamos Enisa, ¿qué os ha aportado esta financiación?
Enisa nos lleva acompañando en momentos clave de nuestra empresa desde el año 2008. La primera aportación fue en plena crisis financiera y nos ayudó mucho, ya que supuso un aumento importante del circulante en una época dura de crisis que nos permitió consolidar nuestras soluciones tecnológicas.

Las otras aportaciones de Enisa también han sido clave para nuestro crecimiento empresarial, siendo de gran ayuda cuando hemos querido impulsar la internacionalización. El despliegue internacional requiere de un gran desembolso económico y esto ha sido posible gracias a entidades como Enisa. 

En el mundo solo hay cuatro compañías que ocupan el primer nivel en este sector, entre las que se encuentra ISEND, una compañía también única en España.

Vuestros productos se comercializan a nivel mundial, ¿cuáles son vuestras próximas metas?
En cuanto a las metas de desarrollo comercial y de negocio de la compañía, estamos planteándonos abrir, en 2021, dos nuevas oficinas, una en América y otra en Asia. El plan es bastante ambicioso, pero ya llevamos tiempo trabajando en ello y creemos que 2021 será el momento adecuado.

Tenemos un nuevo producto que permite analizar automáticamente procesos que hasta ahora no se podían medir en el mercado, y esto genera mucho valor.

Se trata de un producto nuevo llamado MASSdiscover y que sacaremos al mercado a finales de 2020. Este producto ofrece ventajas sobre otro también nuestro.

El anterior, Eddyeyes, lo vendemos a grupos empresariales muy grandes y muy importantes que pagan muy bien, pero no son tantos. Mientras que este nuevo producto, Más-Dicover, lo podremos vender en todos los grupos de todo el mundo.

¿Qué le diríais a alguien que quiere comenzar un negocio?
En primer lugar, haría una reflexión sincera sobre qué es lo que me motiva para emprender y qué es lo que pretendo conseguir con ello. Al final, la barrera más importante para emprender es la motivación, de hecho, de ella depende que un negocio salga adelante.

El sacrificio que supone emprender y la dedicación que requiere es un 99 % superior al de un empleo por cuenta ajena, ya que hay muchas más cosas de las que preocuparse.

El emprendedor necesita una reserva adicional de motivación para superar los momentos no solo difíciles, sino de bajón. Hay que ser capaz de ser realista, autocrítico y, si las cosas van mal, contemplar un plan B. No se puede ser ni muy optimista ni tampoco muy pesimista.

Si el emprendedor no cree completamente en su proyecto, le resultará muy difícil convencer a otros. También es importante saber pedir ayuda, si las cosas se pueden hacer acompañado, mucho mejor. Emprender en solitario es más duro que acompañado. Muchos emprendedores fracasan en la creación de un proyecto empresarial, pero lo normal es que hayan fracasado en varios antes de que tengan éxito.

¿De dónde nace la fuerza de la persistencia? ¡De la motivación!

¡Adelante! No hay que ser Superman, simplemente tiene que existir una motivación.

ISEND