Cada vez más empresas se suman al sello de calidad que supone la certificación de empresa emergente concedido por la Empresa Nacional de Innovación. Este distintivo no solo permite acceder a los beneficios fiscales previstos en la Ley de Startups, sino que también facilita el acceso a la entrada de financiación, la tracción de inversión y ofrece una ventaja competitiva en numerosas convocatorias públicas.
A fecha 25 de marzo, Enisa ha alcanzado las 2.132 certificaciones, una cifra que, para su consejera delegada, Carolina Rodríguez, refleja el éxito y la utilidad del programa. “Cada día son más las startups que se animan a sumarse a esta lista y que comprueban las ventajas de certificarse. La certificación refuerza su credibilidad y las ayuda a destacar en un entorno altamente competitivo. Este sello acredita que la empresa cumple los estándares de innovación, escalabilidad y solidez exigidos por la Ley de Startups, fortaleciendo su posicionamiento y ampliando sus oportunidades de crecimiento dentro del ecosistema emprendedor español”, señala Rodríguez.
Y es que este reconocimiento actúa, además, como una garantía institucional que incrementa la visibilidad de las empresas certificadas y refuerza la confianza tanto del mundo inversor como del resto de agentes del ecosistema emprendedor. Asimismo, la certificación facilita un acceso más ágil a financiación pública, incluida la de la propia Enisa.
“Las startups certificadas están comprobando que acceder a rondas de financiación privada les resulta más sencillo, porque los fondos y las personas inversoras pueden deducir el 50 % de su aportación en el IRPF, hasta un límite de 100.000 euros. Es un incentivo que reduce de forma notable el riesgo y hace más atractivo apostar por proyectos innovadores”, concluye la consejera delegada.
