Distintos informes demuestran que las empresas dedicadas a solucionar problemas de sostenibilidad reciben más financiación externa que las que no la tienen.
El “ser o no ser” de cualquier empresa y, en especial, de las startups, no es solo generar negocio. Al hecho necesario de ser rentable o se le unen las virtudes de la innovación y de la sostenibilidad para impactar positivamente en la sociedad, o mal pinta la cosa.
Y es que el valor de la innovación sostenible es el valor de las startups. Y lo es porque, gracias a ambas premisas, la inversión pública y la privada es directamente proporcional al resultado de su éxito. No hay como mirar en perspectiva para verlo. Por ejemplo, desde el Acuerdo Climático de París, la inversión en startups europeas de Climate Tech se multiplicó por cinco, llegando a un récord de 27.500 millones de euros en 2021, según el Informe de Dealroom de dicho año.
A este estudio se pueden sumar dos más en este sentido. El primero, el de la consultora PwC del mismo año denominado State of the Climate Tech, según el cual, la inversión en startups ambientales en el primer semestre de dicho año fue un 210 % más elevada que en todo 2020. El segundo, es el del Estado de la Inversión en Impacto en España 2023, de la consultora Ship2B, en el que se recalca el crecimiento en la financiación externa que reciben las empresas emergentes dedicadas a solucionar problemas de sostenibilidad hasta un 38 %. En el caso de las centradas en el sector verde ha ascendido hasta en un 43 % con respecto al año anterior.
“Hacer el bien”
Es decir, que como se percibe en los datos de Ship2B, ya no basta con hablar de empresas que “lo hacen bien”, sino que “hacen el bien”. Un saber hacer que impacta en las emprendedoras y emprendedores innovadores porque cuentan con una oportunidad de desarrollar productos y negocios más sostenibles, gracias a los fondos privados que así también lo quieren.
De hecho, según resalta el informe de Amazon y FTI Consulting, un 85 % de la inversión española tiene intención de apostar por startups más sostenibles, ya que aquellas que cuentan con factores ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) de alto crecimiento se llegan a valorar un 17 % más que si no los tuvieran.
¿Y qué hay de lo público? Pues la tendencia es la misma. Los organismos del Estado ofrecemos programas de financiación y subvenciones específicos para fomentar la sostenibilidad ambiental. En Enisa, coincidiendo con los datos del último Informe GEM 2023-2024, apostamos porque el dinero público se oriente hacía propuestas que aumenten la coherencia entre la orientación estratégica hacia la sostenibilidad de las iniciativas emprendedoras y su implantación efectiva a través de prácticas empresariales concretas de protección medioambiental.
Y es que, desarrollar productos o servicios innovadores que solucionen o den respuestas a los retos o problemas con los que convivimos como sociedad (energías renovables, eficiencia energética, gestión de residuos, movilidad sostenible y agricultura regenerativa) crean un binomio imprescindible para que la empresa que se precie de serlo tenga futuro. El futuro que también queremos como sociedad.
